El Monasterio de Sevanavank, situado en una península rocosa del lago Sevan en Armenia, es un impresionante ejemplo de la arquitectura armenia medieval. Originalmente la península era una isla, separada de la costa por aguas claras y ricas en peces. Los monjes llegaron a finales del siglo VIII y construyeron una modesta capilla y celdas. Gracias a su ubicación estratégica, el monasterio se amplió con el tiempo, añadiendo murallas, torreones, iglesias y otras dependencias.
Hoy solo quedan dos templos del monasterio del siglo IX —Surb Arakelots y Surb Astvatsatsin— que se alzan entre numerosos khachkars. Construidos con toba volcánica negra, estos templos de planta cruziforme muestran una sillería elaborada y se distinguen por sus tambores, aleros y arcos característicos. En el interior de la iglesia principal, un khachkar único que representa a Jesucristo con rasgos mongoles revela las corrientes artísticas de los siglos XII y XIII.
A lo largo de su historia, Sevanavank ha resistido invasiones de ejércitos árabes, las fuerzas de Tamerlán y otras. Tras la marcha del último monje en 1930, el monasterio quedó abandonado. Hoy, los templos oscuros de Sevan vigilan el antiguo lago y regalan vistas impresionantes de las montañas y las aguas circundantes.
La historia de Sevanavank está llena de leyendas, entre ellas la de Mashtots Eghvardetsi y la princesa Mariam. En 874, Mariam fundó el monasterio tras sentirse inspirada por la visión de Mashtots, en la que los doce apóstoles le ordenaban erigir una iglesia en su nombre. Hoy Sevanavank es un destino turístico popular y un importante lugar histórico y cultural de Armenia.
