¡Amantes de la naturaleza, preparados para un viaje en el tiempo? Abróchense los cinturones y recorramos las maravillas milenarias de Georgia en la Reserva Natural Babaneuri. Situada en el municipio de Akhmeta, en la pintoresca región de Kakheti, este santuario es un susurro al pie del imponente Gran Cáucaso.
Se extiende por 862 hectáreas y se sitúa entre los 380 y 1.100 metros sobre el nivel del mar. Eso sí, ponte el gorro de académico: el acceso está reservado exclusivamente a fines educativos o científicos —¡no tocar!
Creada en los vibrantes años 60 (1960, para ser precisos), Babaneuri tiene una misión principal: proteger la escurridiza Zelkova carpinifolia.
Imagínate un árbol que alcanza entre 20 y 30 metros de altura y presenta una circunferencia de tronco de 90 cm: ¡una verdadera reliquia viviente! Pero eso no es todo: este santuario es un paraíso vegetal, hogar de más de 220 especies pertenecientes a 60 familias. Muchas de estas plantas cuentan con estatus 'VIP' y figuran en el Libro Rojo de Georgia.
Y si anhelas encuentros con animales, aunque los grandes mamíferos (tipo mamuts) prefieren llanuras más amplias, podrías tener suerte y ver un corzo, un oso o el siempre esquivo lobo. ¿Y avistar la simpática ardilla caucásica, la nutria, el gato montés, la marta, la liebre o el zorro? Eso aquí es el pan de cada día.
