Sobre una plataforma de piedra cerca de la histórica iglesia de la Virgen de Metekhi en Tbilisi se alza una estatua regia, un homenaje al fundador de la ciudad, el rey Vakhtang I Gorgasali. Fundida en bronce, la imponente obra representa a Gorgasali montado majestuosamente a caballo. Esta gran escultura es obra del célebre artista georgiano Elguja Amashukeli, escultor y pintor (1926–2002).
El rey Vakhtang Gorgasali gobernó Iberia, la actual Georgia oriental, aproximadamente entre 439 o 443 y 502 o 522. Su reinado estuvo marcado por una alianza conflictiva con el Imperio Romano de Oriente y una prolongada lucha contra la hegemonía sasánida iraní. A pesar de las turbulencias, a Gorgasali se le atribuyen logros monumentales, entre ellos la fundación de la capital, Tbilisi.
La imponente estatua simboliza la influencia perdurable de Gorgasali, inmortalizando al rey-guerrero en el corazón de la ciudad que fundó. La escultura destaca su capacidad militar, presentándolo en armadura completa sobre un caballo encabritado, listo para la batalla.
La representación de Gorgasali como rey-guerrero tiene base en relatos históricos, como la vita atribuida a Juansher de los siglos VIII u XI. Esta obra, que entrelaza historia y leyenda, presenta a Gorgasali como estadista y guerrero, una narración que sigue moldeando la percepción popular de su vida y reinado.
A pesar de los reveses y desafíos de su mandato, el legado de Vakhtang Gorgasali es de resiliencia y construcción nacional, rasgos encarnados en la monumental estatua dedicada a él en Tbilisi. Hoy la escultura recuerda el pasado histórico de la ciudad y la visión de su fundador, erguida en el corazón de la urbe que ayudó a conformar.
