En lo alto del cielo georgiano, a 2.700 metros sobre el nivel del mar, en las laderas meridionales del monte Patara Abuli, se erige una verdadera maravilla de la ingeniería antigua: la Fortaleza Ciclópea de Abuli. Vestigio de la Edad del Bronce y antaño bastión del primer reino georgiano de Diauehi, este sitio histórico en la región de Samtskhe-Javakheti guarda secretos de más de 3.500 años.
Para alcanzar esta imponente estructura ciclópea hay que ascender por un sendero empinado, a veces alfombrado de hierba y otras, salpicado de bloques. Este recorrido, aunque exigente, ofrece una visión sin igual del pasado al atravesar inmensas morrenas —acumulaciones de enormes bloques de basalto que sirvieron de refugio a antiguos pobladores que huían de sus enemigos.
La fortaleza en sí es un espectáculo. Construida con muros de piedra en seco que se elevan hasta 5 metros de altura y 3 metros de ancho, simboliza la destreza arquitectónica de una era remota. La magnífica ciudadela se extiende sobre un área de 60 x 40 metros, y sus defensas de basalto están interrumpidas por dos puertas, al sur y al este.
Pero la fortaleza no se reduce a sus murallas: alberga una fortificación interior, almacenes y alrededor de 40 establos —algunos de dos plantas, otros de tres—, lo que añade una capa extra de misterio a tu viaje en el tiempo. La verdadera belleza del lugar se revela al contemplar el lago Paravani y el monte Didi Abuli desde la ladera del Patara Abuli.
Mientras recorres los antiguos escondites y exploras los establos de varios niveles, recuerda que la fortaleza de Abuli aún guarda secretos que la arqueología debe desvelar. A pesar de su grandeza visible, gran parte de su historia permanece envuelta en la niebla del tiempo.
