Escondida en el municipio de Akhmeta, en la región de Kakheti, se encuentra una verde joya esperando ser explorada. La Reserva Natural Estatal de Batsara se alza en la garganta de Pankisi, flanqueada por el río Alazani y situada entre los 700 y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Y, para los aficionados a la geografía, se asienta al pie del impresionante Gran Cáucaso.
Establecida en 1935, esta reserva, que se extiende a lo largo de 2.986 hectáreas, forma parte integral de la red de Áreas Protegidas Batsara-Babaneuri.
Y aquí es donde la cosa se vuelve mágica. Batsara alberga el mayor bosque de tejos (Taxus baccata) del mundo. Con una extensión de 270 hectáreas, ese bosque milenario es como viajar en el tiempo. Estos tejos no son árboles comunes; son auténticas leyendas botánicas: muchos superan los 30 metros de altura y su edad oscila entre 500 y 2.000 años. Sí, algunos podrían haber presenciado el auge y la caída de imperios.
Entre los tejos se mezclan arces, fresnos, tilos y otras especies, que convierten el bosque en un lienzo multicolor, especialmente en otoño.
Para los observadores de aves y los amantes de la fauna, Batsara es un paraíso. Lleva los prismáticos: podrías ver buitres, águilas y urogallos planeando sobre el valle. Y si caminas con sigilo, quizá te encuentres con mamíferos como osos, rebecos o astutos zorros.
Recuerda, eso sí: las visitas a Batsara están destinadas principalmente a fines educativos y de investigación científica. Así que, aunque no sea una escapada de fin de semana al uso, es un tesoro para quienes buscan conocimiento y admiran las maravillas de la naturaleza.
